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Agatha Christie. La reina del crimen

Hoy les queremos hablar de la célebre novelista británica Agatha Christie, la reina del crimen, y autora de más de 70 obras, entre las que destacan  Asesinato en el Orient-ExpressEl asesinato de Roger Ackroyd y El misterioso caso de Styles, entre otras. Gracias a sus grandes creaciones como el famoso y excéntrico detective Hércules Poirot y la perspicaz Miss Marple, Christie es sin duda una de las escritoras más  leídas del siglo XX y su obra tiene legiones de seguidores, además, de haber sido traducida a más de 100 idiomas. A día de hoy, sus novelas y relatos todavía se reeditan, o son llevadas al  teatro o al cine, como Asesinato en el Orient Express, cuya última versión –dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh junto con Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Judi Dench y Penélope Cruz – se estrenó en 2017.

¿Quién fue Agatha Christie?

Agatha Mary Clarissa Miller, más conocida como Agatha Christie, nació el 15 de septiembre de 1890 en el pueblo de Torquay, en Devon, Inglaterra. Agatha Christie fue la menor de tres hermanos, e hija de Frederick Alvah Miller, un corredor de bolsa estadounidense y Clarissa Margaret Boehmer, hija de un capitán de la Armada británica.  Su padre falleció cuando ella tenía once años y su madre le dio clases en casa, animándola a escribir desde muy joven. A la edad de 16 años, asistió a París, para estudiar, canto, danza y piano. Su primera novela se publicó en 1920, El misterioso caso de Styles. En este primer relato, escrito mientras trabajaba como enfermera durante la Primera Guerra Mundial, dio vida a uno de los detectives más famosos de la historia, Hércules Poirot. Pronto, Christie creó otro de sus personajes estrella, amante del misterio, la sagaz señora Miss Marple.

Se casó con Archibald Christie, pero se divorciaron en 1928 cuando la abandonó para irse con su secretaria. Esto, y la muerte de su madre, le causó una gran crisis nerviosa. De hecho, desapareció durante once días. En una noche de diciembre del año 1926, apareció su coche abandonado cerca de la carretera, pero no había rastro de ella. Sobre el suceso se hicieron muchas especulaciones. Apareció en un hotel de la playa registrada con el apellido de la amante de su marido. Al no saber quién era publicó una carta en un periódico para ver si alguien la reconocía, pero como firmó con otro apellido nadie lo hizo. Afortunadamente, su familia la encontró y pudo recuperarse de este golpe con tratamiento psiquiátrico. Dos años después se casó con el arqueólogo Max Mallowan, a quien acompañó en todos sus viajes, y como resultado de todo ello fueron: Asesinato en la Mesopotamia (1930), Muerte en el Nilo (1936) y Cita con la muerte (1938), entre otras.

Su obra 

Si nos fijamos bien, la trama de sus narraciones, especialmente la estructura, es siempre similar. El leitmotiv gira sobre un enigma que a través de la observación y el análisis psicológico de los hechos y personajes llevan al lector/a hacia una o varias hipótesis con desenlaces inesperados. Christie tuvo una gran  habilidad para recrear escenarios de todo tipo, además de dotar a sus personajes de una gran verosimilitud, especialmente, en los perfiles de los asesinos, facilitando con ello el misterio y las tramas policiales. No es de extrañar, que Diez negritos sea la novela de misterio más vendida de todos los tiempos. Entre sus otros títulos más populares se encuentran Asesinato en el Orient-Express (1934), Muerte en el Nilo (1937) y Diez negritos (1939). En su última novela, Telón (1974), la muerte del personaje Hércules Poirot concluye con una carrera ficticia de casi sesenta años.

Agatha Christie fue también una autora teatral de éxito, con obras como La ratonera o Testigo de cargo. La primera, estrenada en 1952, se representó en Londres ininterrumpidamente durante más de veinticinco años, en 1982 cumplió treinta años de representaciones en el Teatro St. Martins, de West End. La segunda fue llevada al cine en 1957 en una magnífica versión dirigida por Billy Wilder. Se le concedió el primer Grand Master Award concedido por la Asociación de Escritores de Misterio, y en 1971 fue nombrada Dama del Imperio Británico. Agatha Christie murió el 12 de enero de 1976 en Winterbrook House, Cholsey, donde está enterrada en el cementerio de la iglesia de St. Mary.

“En el Tokatlian, Poirot pidió una habitación con baño. Luego preguntó si tenía correspondencia. Había tres cartas y un telegrama. Enarcó las cejas levemente al ver el telegrama. Era algo inesperado. Lo abrió con el cuidado y la calma habituales. Las letras impresas destacaban claramente.

Acontecimiento que usted predijo en el caso Kassner se ha presentado inesperadamente. Por favor, regrese enseguida.

—Voilà ce qui est embêtant —comentó Poirot consultando su reloj—. Tendré que reanudar el viaje esta noche.

—Miró al recepcionista—. ¿A qué hora sale el Simplon Orient Express?

—A las nueve, señor.

—¿Puede usted conseguirme una litera? —Claro, señor. No hay problemas en esta época del año. Todos los trenes van casi vacíos. ¿Primera o segunda clase?

—Primera.

—Très bien, monsieur. ¿Para dónde?

—Para Londres.

—Bien, monsieur. Le compraré un billete para Londres y le reservaré una cama en el coche Estambul-­Calais.

Poirot volvió a consultar su reloj. Eran las ocho menos diez minutos.

—¿Tengo tiempo de cenar?

—Sin duda, señor.

Poirot anuló la reserva de su habitación y cruzó el vestíbulo para dirigirse al restaurante.

Mientras pedía la cena, una mano se posó en su hombro.

—Ah, mon vieux, qué placer tan inesperado —dijo una voz.

El que hablaba era un individuo bajo, grueso, con el pelo cortado a cepillo. Le sonreía encantado. Poirot se levantó.

—¡Monsieur Bouc!

—¡Monsieur Poirot!

Monsieur Bouc era belga, director de la Compagnie Internationale des Wagons Lits, y su amistad con el antiguo astro de la policía belga se remontaba a muchos años atrás.

—Lo encuentro a usted muy lejos de casa, mon cher —dijo monsieur Bouc.

—Un pequeño asunto en Siria.

—¡Ah! ¿Cuándo regresa usted?

—Esta noche.

—¡Espléndido! Yo también. Es decir, voy hasta Lausana, donde me aguardan unos asuntos. Supongo que viajará usted en el Simplon Orient Express.

—Sí. Acabo de mandar reservar una litera. Mi intención era quedarme aquí algunos días, pero he recibido un telegrama que me reclama en Inglaterra para un asunto importante.

—¡Ah! Les affaires, les affaires! ¡Pero, claro, usted… usted está ahora en la cumbre, mon vieux!

—Quizá he tenido algunos pequeños éxitos. —Poirot trató de aparentar modestia, pero fracasó rotundamente.

Bouc se echó a reír.

—Nos veremos más tarde.”

Asesinato en el Orient Express

Artículo publicado en Los ojos de Hipatia

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