Close

Vicente Ajenjo: “La cerámica es como un océano”

Entrevista a Vicente Ajenjo por el Premio Nacional de Cerámica Ciutat de Castelló

Vicente Ajenjo es un ceramista de raíces. Siempre ha estado ligado a ella. Sus manos reflejan los años de experiencia y el saber que se acumula en la memoria de su piel. A día de hoy, combina su faceta artística con la dirección de la empresa valenciana Artelux, marca que forma parte de Emac Grupo. Recientemente, ha recibido el Premio Nacional de Cerámica Ciutat de Castelló por la obra Miopía social, que organizan la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC) y el Ayuntamiento de Castellón. “Contento y halagado”, así se siente Ajenjo, quien reconoce que es como una hormiguita que trabaja sin pausas, pero sin prisas, porque no hay que ir tan acelerado en determinadas cosas, vivimos en la era de la inmediatez y eso también genera mucha frustración.”

La cerámica tiene en la vida de Vicente un “origen familiar. Mi abuelo nació en la fábrica de “González”, allá por el 1900, su familia cuidaba y vivía dentro de esta gran fábrica situada en Manises, en el barrio de “Obradors” barrio peculiar ya que es el barrio más antiguo de toda Europa dedicándose a la misma actividad. Llevan más de 700 años trabajando la cerámica ininterrumpidamente. En los años 50 del siglo pasado, mi abuelo en este mismo barrio adquirió la fábrica de “Miramar” en Manises, una fábrica cuya producción de cerámica se inició en 1786.  Ya mi padre me llevaba desde pequeño a las largas cocciones en leña que se hacían por la noche, aquello me fascinaba, porque era ver los hornos, con la leña al rojo vivo y me quedaba prendado”, prosigue Ajenjo. “Luego, ya con veintitantos años me metí en la escuela de cerámica de Manises e hice el peritaje de los estudios en la escuela de cerámica. En 1969, Juan José Boix crea Artelux, una empresa enfocada, en sus inicios, a murales pintados a mano de imágenes religiosas. A partir del 2003, cuando comienzo a coger más las riendas de la empresa, empezamos a desmitificar un poco esa idea del azulejo pintado a mano, de corte más tradicional, para dar cabida a otra línea de producto. Lanzamos dos líneas, una a nivel de decoración de interiores y otra, que sigue siendo la más tradicional.”

1950 aprox. Trabajadores de Miramar (cuarto por la derecha abuelo de Vicente Ajenjo). Fotografía cedida por el artista.

  En un mundo donde el desarrollo tecnológico está a la orden día. ¿Cómo ve la evolución de la cerámica?

“La cerámica tiene un campo de mucho recorrido, según mi criterio. Aparte de la personalización, con la cerámica puedes llevarlo de la mano del diseño de producto. Hay muchísimas cosas que con cerámica se pueden diseñar y se pueden hacer totalmente personalizadas para hacer piezas únicas. Es más, de la mano del diseño, hay cosas que tienen un recorrido tremendo, lo que pasa es que hay que trabajarlo y estructurarlo bien.

    Si que veo gente que se está dedicando a esto y lo está haciendo bastante bien. Lo que pasa, es que tienes que tener las cosas muy claras en este aspecto.  La cerámica, lo muy bueno que tiene, es que puedes hacer un trabajo muy concreto, para ese espacio concreto y luego otra cosa completamente diferente. La cerámica es como un océano. Cada ceramista coge su barco y crea su ruta por donde quiere ir. El mundo cerámico tiene una barbaridad de campos, de temperaturas, de colores. Y ahí, hay mucho recorrido.”

  Actualmente, ¿cómo ve la situación del sector?

  “Fastidiada, como están casi todos los sectores. Y ahora con el tema de la pandemia, está muy fastidiada. Todo lo que es la rueda de producto, de consumo mengua.  Lo bueno que tiene, es que como es tan reducida la actividad artesana, casi todos los talleres son unipersonales -la estructura al ser la mínima-, es más fácil subsistir que con estructuras muy grandes. Por ahí, creo que el taller tiene una idea muy clara y el artesano sabe por dónde tiene que hacer y mantiene el rumbo fijo, por lo que él quiere, y, sobre todo, especializarse en algo muy concreto. La cerámica tiene un abanico muy grande. Si tú te especializas en algo muy concreto y lo hacer bien, manteniendo una buena línea de producto, tienes camino.”

Vicente Ajenjo junto a su obra Miopía social. Foto cedida por el artista

   Si nos fijamos en la obra ganadora, Miopía social, ¿qué influencias tiene?

  “A mí, sobre todo, lo que me influencia es el ámbito social, la situación social como está ahora, de esa polarización, de esa cultura de la inmediatez, del cortoplacismo, de necesidades, de polarización de estás conmigo o estás contra mí. Blancos, negros. De eso va un poco esta escultura.”

Y con ello, ¿invitar a la reflexión?

“Exacto, intentar mover conciencias, porque el mundo va tan deprisa que a veces no saboreamos ni la vida. Tendríamos que ir un poco más pausados. Las cosas a veces necesitan su tiempo y necesitan madurar. Si te fijas, en Miopía social cada mano -150 manos, modeladas individualmente- tiene su expresión, hay algunas de rabia, de necesidad, de amargura, vacío…”

  Por último, ¿este tipo de premios ayudan a visibilizar la cerámica?

  “La cerámica siempre ha sido considerada como un arte menorporque dentro del mundo escultórico dicen que la cerámica no es un material definitivo, no es un material como el mármol, el bronce… El problema es que mucha gente no conoce la cerámica y no ve lo que hay detrás de una pieza cerámica o un esmalte. El trabajo que hay, si es de alta, si es de baja temperatura… La cerámica contemporánea, está mejor valorada fuera de España. Afortunadamente esta percepción está cambiando.

Artículo publicado en la Revista Los ojos de Hipatia https://losojosdehipatia.com.es/cultura/arte-2/vicente-ajenjo-la-ceramica-es-como-un-oceano/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *